viernes, 20 de mayo de 2011

La calle suda sangre

Bueno, hace un rato –siendo ya las 2.30 A.m.-, en Twitter, me percato de un video que rondaba por ahí, en este video estaba mostrando una fragmento de la marcha realizada ayer: Viernes 20 de Mayo. La joda es que en este muestran como alguien que estaba protestando, llega y golpea a un “paco” con un skate, el carabinero queda tirado en el suelo… mejor les dejo con el link del video, habla por sí mismo este cagazo.

Este video es en el contexto de las marchas que se han realizado por la desaprobación que hay frente al proyecto Hidroaysén, dentro de las cuales han surgido métodos desmedidos en el uso de la fuerza por ambas partes, como sucede en este caso en particular, porque una patada en la espalda, un golpe con un skate en la cabeza a un paco y además las pateaduras que les dieron cuando estaban en el suelo, demostró en ese momento lo que significa en nivel de adrenalina y comportamiento en masa que se genera, y como se actúa de manera instintiva sin restricción alguna, incluso una muestra de que este actuar es una mierda, el cual no va con el actuar de la mayoría de los que asistieron a la marcha, es que los mismos asistentes a la marcha como civiles, trataban de mantener un poco el orden al ver esta desventaja cuando le están sacando cresta y media al paco.

Esto me hace pensar en: ¿qué se necesita para defender un ideal?, es evidente que con golpes no se defienden ideales, pero la cuestión es que los cambios en sociedades nunca se han hecho pidiendo “permiso”, o sin que corra algo de sangre. Es claro que ninguno desea tal panorama de irracionalidad y que tampoco podemos dejar que la adrenalina de la situación entorpezca tal finalidad que tiene esta marcha: demostrar un descontento acerca de lo político y ejecutivo en la realización de este proyecto, lo cual ha llegado a radicalizaciones bastantes patéticas, como la violencia, los golpes –por ambas veredas- y la “animalidad” de ambos.

Hay que mantener la compostura cabros, las cosas no se hacen a golpes, los edificios y sociedades se construyen con ingenio, lógica y creatividad. En marchar no hay pecado, en agredir sí. Es verdad que nos metido el dedo en la boca y la pichula en el poto todos estos “líderes”, un descontento que es evidente en muchos, no caigamos en el juego “reprochable” de los pacos, si ellos caen en eso, no nos rebajemos a tal actuar, este misto “tira y afloja” se ha dado siempre, pero siempre existe una buena idea para poder llamar aún más atención e hinchar aún más las pelotas a estas fuerzas, por que si no se llama la atención no se llega a nada, pero la cuestión es que no podemos justificar los medios por el fin.

Tampoco deseo meter a todos –tantos pacos, como sujetos de marchas- al mismo saco, por experiencia propia me he dado cuenta de que en plenas manifestaciones pacíficas los pacos dejan la santa cagá, pero no debemos responder igual de estúpidamente.

La violencia no demuestra descontento y malestar en su máxima expresión, es cierto que hay que entrar en ira y darse cuenta de injusticias y “pasadas de máquina”, pero nada mejor que todo remando al mismo fin por los mismos medios racionales y no tan instintivos.

Basta con dar cuenta que tenemos que hacerlo de la manera más organizada posible para destruir lo que hay desde adentro, desde afuera y encapuchados no se arregla mucho, si golpeamos dañamos la superficie, pues el núcleo de las injusticias y sermones hipócritas es la irracionalidad, y ésa se combate con la razón.