Creo que se está saliendo del foco de polémica y reforma: la educación. Hoy en día mucha gente despotrica contra las marchas y los desmanes que se producen a consecuencia de éstos, ¿es que los desmanes se dan siempre en las marchas? pueden existir movilizaciones con y sin desmanes, no porque hayan destrozos es “más marcha” que una que no tenga tales desmanes. Creer que las movilizaciones por esencia llevan desmanes es como creer que los partidos entre la U y Colo, llevan siempre conflicto y desorden al finalizar el partido. No me malentiendan, no apruebo para nada tal actitud del “encapuchado” –el cual es la minoría dentro de las movilizaciones-, el cual provoca a los pacos a aplicar medidas más drásticas de dispersión –los cuales se han sobrepasado algunas veces, en todas partes se cuecen habas-.
La violencia en las marchas no es una medida efectiva para adherir más gente a las movilizaciones, ya que lo único que hace es ensuciar la imagen y las medidas de fondo que busca esta movilización. Es evidente que siempre puede haber alguien preocupándose por el método y no el fondo, sin preocuparse de los fines que tiene tal descontento que se manifiesta a través de marchas pacíficas.
Es claro que muchas veces queda la escoba con los desordenes que se hacen, aquellos no van de acuerdo con los fines y medios de estas movilizaciones. Hay algunos ajenos que hacen un llamado al encapuchado, a esconder sus rostros de propia vergüenza y miedo, es algo bajo y patético: una mierda.
Tales acciones de destrozos son reprochables, pero no deben ser el tema prioritario de enfoque, en donde la minoría es la que destroza, y no la mayoría que marcha pacíficamente con fines comunes, dejando como tema la legitimidad de las marchas. ¡LAS MARCHAS SON LEGÍTIMAS!, muy por el contrario de los actos delictivos, los que hay que reprochar, ya que esos mismos bajos actos no forman parte de una intención a marchar pacíficamente.
Es evidente que los diálogos son parte importante de esta negociación, pero ninguno da su brazo a torcer. Con una educación que sigue las mismas precariedades por 21 años, hay que aplicar algo más que sólo diálogo, y esas son las manifestaciones, las cuales dejan en claro la piedra en el zapato que Chile lleva.
Esta misma lógica de hacer un desenfoque a lo importante del tema: la educación; se da con el tema de PreU-Fech, Vallejo y su manipulación política, Gajardo y sus declaraciones antisemitas, Hinzpeter y la represión policial, los desmanes de cobardes, etc. Tales temas no buscan solución a la problemática que se vive, ya que sus comportamientos fuera de este movimiento o dentro de él, no justifican que la educación deba seguir tan precaria y carera como lo es en este momento. Por lo que hablar sobre tales temas, no es hablar sobre educación, sus problemas y soluciones, es sólo preocuparse de cosas circundantes y no del núcleo.
Mejor preocuparse de los fines que nos benifician a todos, que de las minorías que ensucian la forma y el fondo.
